El sonido de la prensa, el olor de la tinta y el movimiento constante del papel cuentan la historia de Talleres Gráficos del Gobierno del Estado, una institución que se estableció hace 200 años para convertirse en un pilar de la democracia en Chihuahua.
Desde su creación en 1826, la casa impresora ha plasmado en sus máquinas la memoria colectiva de la entidad a través de decretos, leyes, el Periódico Oficial del Estado, informes, libros, materiales formativos, carteles y la propia Constitución Política de Chihuahua.
A dos siglos de abrir sus puertas, hoy el organismo es reconocido por dar vida a la difusión de ideas y fungir como un parteaguas para crear instituciones públicas transparentes y accesibles para los chihuahuenses.
De sus impresoras emanan actas de nacimiento, tarjetas de circulación, recibos, constancias, panfletos y todo tipo de documentos presentes en la vida cotidiana de la ciudadanía e indispensables para el buen Gobierno en los 67 municipios.
Pablo Gerardo Ríos Villagómez, director de Adquisiciones y Servicios de la Secretaría de Hacienda, expresó en el marco del aniversario de Talleres Gráficos, la firme convicción de que la imprenta continuará como una aliada clave e indispensable para el desarrollo y la competitividad de la entidad.
“Nos llena de orgullo poder estar aquí, al servicio de las y los chihuahuenses, porque la palabra impresa permanece, da trascendencia y sentido a nuestro entorno”, manifestó al recorrer las diferentes áreas y departamentos que conforman a la dependencia.

En Talleres Gráficos del Gobierno del Estado, celebrar dos siglos de operaciones es también hacer un ejercicio de memoria para honrar a quienes hoy son herederos de un oficio que ha sido testigo de la evolución del pensamiento, así como a quienes les precedieron.
Por ello, a 200 años de su surgimiento, Talleres Gráficos refrenda su papel como parte de la historia institucional de Chihuahua y como herramienta fundamental para preservar la historia y la democracia generación tras generación.
Cabe destacar que al día de hoy, el taller alberga algunas de sus primeras máquinas, como una impresora rayadora que data de 1890, prensas, y tipógrafos, así como el célebre mural “La Imprenta, refugio del pensamiento”, del reconocido artista Aarón Piña Mora.
